Siempre volvía a tus ojos
Entre todo lo que veía en un día, nada me gustaba tanto como tus ojos.
Y cuando me mirabas con amor, me daban ganas de quedarme ahí para siempre.
May Be
Yiruma
Cleo
Esto empezó siendo un regalo de cumpleaños. Hoy es mi forma de despedirme.
Siempre volvía a tus ojos
Entre todo lo que veía en un día, nada me gustaba tanto como tus ojos.
Y cuando me mirabas con amor, me daban ganas de quedarme ahí para siempre.
Mi lugar contigo
Cuando el día se me hacía pesado, lo que más quería era abrazarte y contarte cómo me había ido.
Fuiste mi lugar seguro. Eso no cambia por cómo terminó.
Lo que intenté darte
No siempre supe hacerlo todo bien, pero cada día intenté aprender a quererte como te merecías.
Te di lo que tenía: mi tiempo, mi calma, mis días buenos y también mis ganas en los difíciles.
Quise darte motivos para sonreír, hasta en los días más sencillos.
Lo que no alcanzamos
Me hacía ilusión todo lo que todavía nos faltaba vivir: los planes grandes, los domingos sin hacer nada y las historias que algún día íbamos a recordar.
Esas ya no las vamos a escribir juntos. Las que sí vivimos, me las quedo.
Lo que te deseo
Ojalá en tu camino haya siempre alguien que te escuche con calma y te abrace el tiempo que necesites.
Te deseo que te vaya bonito. De verdad.
Cleo
La mitad de tu nombre y la mitad del mío. Existió mientras fuimos dos, y eso no se borra.
Tócalas para verlas de cerca
Lo que más amé en el mundo fuiste tú.
Y aunque no funcionó porque somos muy distintos, espero haberte podido aportar todo lo mejor de mí y del mundo como lo conozco.
Gracias por todo lo que fuimos.
— Leo
11 de octubre de 2026